lunes, 12 de marzo de 2012

¿Hacia dónde va la educación?
La aplicación de las nuevas tecnologías en la vida educativa marca un progreso totalmente revolucionario en los procesos académicos.
El desarrollo de nuevas herramientas informáticas, la accesibilidad a internet a través de diversas fuentes, la posibilidad de interactuar con personas, los grandes avances en cuanto a contenidos dinámicos para la red y conformar grandes redes sociales, hacen de las nuevas tecnologías un espacio propicio para los docentes del siglo XXI.
La tecnología se convierte así en un apoyo fundamental para orientar las metodologías activas que se imponen sobre los viejos modelos transmisionistas.
La escuela y el sistema educativo no sólo tienen que enseñar las nuevas tecnologías, si no que además deben producirse unos cambios en la escuela y en el entorno. Como la escuela lo que pretende es preparar a la gente en este entorno y saber convivir en sociedad, si éstas cambian, la actividad propia de la escuela tiene que cambiar.
Actualmente, vivimos en una sociedad en la que la información es un recurso excesivo, entramos en una sociedad en que abunda la información, por tanto nuestros esquemas mentales tienen que cambiar.
Hemos llegado al punto que tenemos que revisar la educación, a causa de las nuevas tecnologías, nosotros como maestros tenemos que cambiar la idea de enseñar a los alumnos a memorizar toda la información, sino que debemos utilizar recursos atractivos, como pueden ser las nuevas tecnologías, para que el alumno adquiera conocimientos a través del aprendizaje constructivista. Es decir, creemos que los maestros ya no serán unos meros transmisores de conocimientos, sino una guía para que sus alumnos aprendan a ordenar la información y así en un futuro ellos mismos sepan encontrar la información. Por todo esto, el maestro ejercerá en sus aulas un aprendizaje direccional.

domingo, 11 de marzo de 2012