domingo, 1 de abril de 2012

COMPETENCIA TECNOLÓGICA
La competencia tecnológica es una de las 7 competencias básicas que aparecen en el artículo 38/2008 del 28 de marzo, del Consell, por el que se establece el currículo del segundo ciclo de la Educación Infantil en la Comunitat Valenciana.
         Una competencia básica es la forma en la que cualquier persona utiliza sus recursos personales (habilidades, actitudes, conocimientos y experiencias) para actuar de manera activa y responsable en la construcción de su proyecto de vida tanto personal como social. El conjunto de competencias básicas constituyen los aprendizajes imprescindibles para llevar una vida plena.
Los criterios que han permitido seleccionar estas competencias son tres:
1-. Están al alcance de todos.
2-. Son comunes a muchos ámbitos de la vida.
3-. Son útiles para seguir aprendiendo.

Dentro de estas competencias, nos podemos encontrar con la competencia tecnológica, que consiste en la búsqueda, selección, registro y tratamiento o análisis de la información, utilizando las TIC. Además permite la transformación de la información en conocimiento exige comprenderla e integrarla en los esquemas previos de conocimiento. Con todo esto permite comunicar la información y los conocimientos adquiridos, empleando recursos, lenguaje, técnicas y TIC, identificar y resolver problemas, de los recursos tecnológicos de modo eficiente y generar producciones responsables y creativas con las TIC. Su finalidad es el dominio del lenguaje específico y básico (numérico, textual…). Todo esto nos permite tener una actitud crítica y reflexiva en la valoración de la información.
 
A lo largo de las últimas décadas hemos sido testigos de los cambios tan vertiginosos que se han producido; la informática y los medios de comunicación fueron adquiriendo un papel cada vez más relevante en la vida de las personas y aún más se han conjuntado para ahora denominarse las Tecnologías de la Información y comunicación.
 
Así se han convertido poco a poco como: generadores de nuevas culturas, nuevas maneras de organizarnos, generaciones de micromundos, mundos virtuales, acceder a la información en tiempo real y agentes educativos entre otros.

lunes, 12 de marzo de 2012

¿Hacia dónde va la educación?
La aplicación de las nuevas tecnologías en la vida educativa marca un progreso totalmente revolucionario en los procesos académicos.
El desarrollo de nuevas herramientas informáticas, la accesibilidad a internet a través de diversas fuentes, la posibilidad de interactuar con personas, los grandes avances en cuanto a contenidos dinámicos para la red y conformar grandes redes sociales, hacen de las nuevas tecnologías un espacio propicio para los docentes del siglo XXI.
La tecnología se convierte así en un apoyo fundamental para orientar las metodologías activas que se imponen sobre los viejos modelos transmisionistas.
La escuela y el sistema educativo no sólo tienen que enseñar las nuevas tecnologías, si no que además deben producirse unos cambios en la escuela y en el entorno. Como la escuela lo que pretende es preparar a la gente en este entorno y saber convivir en sociedad, si éstas cambian, la actividad propia de la escuela tiene que cambiar.
Actualmente, vivimos en una sociedad en la que la información es un recurso excesivo, entramos en una sociedad en que abunda la información, por tanto nuestros esquemas mentales tienen que cambiar.
Hemos llegado al punto que tenemos que revisar la educación, a causa de las nuevas tecnologías, nosotros como maestros tenemos que cambiar la idea de enseñar a los alumnos a memorizar toda la información, sino que debemos utilizar recursos atractivos, como pueden ser las nuevas tecnologías, para que el alumno adquiera conocimientos a través del aprendizaje constructivista. Es decir, creemos que los maestros ya no serán unos meros transmisores de conocimientos, sino una guía para que sus alumnos aprendan a ordenar la información y así en un futuro ellos mismos sepan encontrar la información. Por todo esto, el maestro ejercerá en sus aulas un aprendizaje direccional.

domingo, 11 de marzo de 2012